miércoles, 15 de octubre de 2008

Situación en Morelos, México.


Amigas y amigos:


Siento mucho informar que a un año de la detención injusta de mi padre porque se opone abiertamente al proceder de la alcaldía en el municipio donde vive; hace pocas horas fue brutalmente golpeado. Dos individuos lo siguieron en una camioneta oscura y lo demás ya lo sabemos: típico levantón con amenazas, golpes y 13 puntadas en el cráneo. Ahora Jorge Sandoval se encuentra en la sala de urgencias de un hospital en observación porque mañana deben hacerle los exámenes médicos correspondientes. Esto sin olvidar que hace dos semanas mi padre fue intervenido por una hernia. Así que aún estaba convaleciendo.

El hecho es más horroroso aún porque precisamente mañana, como uno de los dirigentes del Movimiento Ciudadano que encabeza, mi padre se iba a presentar junto con su grupo en la radiodifusora de la región para seguir denunciando los malos manejos administrativos del Ayuntamiento de Zacatepec, Morelos.

Sé que no necesito decir más porque existe un precedente del que ya había tomado nota la opinión pública en 2007, incluido el gobernador, la Comisión de los Derechos Humanos y otras asociaciones civiles.

Para mayores informes, envío el mensaje que fue boletinado la primera vez que atentaron en contra de mi padre.

En estos momentos solicito su apoyo como nunca.

Alma Karla Sandoval




Sabazado a mi padre – septiembre de 2007

Es la medianoche de la conmemoración del grito mexicano de independencia. En un pequeño municipio del sur del estado de Morelos, Zacatepec, la gente bebe tequila y levanta su rostro para ver los juegos pirotécnicos. Después de esos aplausos, de la bandera tricolor bailando en el viento, quien esto escribe se refugia casa para contar que su padre fue secuestrado hace 3 horas por la fuerza pública. Sin delito, arrastrado y acusado de agredir verbalmente a un grupo de policías, Jorge Sandoval espera que 120 minutos vuelen para recuperar su libertad.

Empresario y dirigente de un movimiento civil que acusó a los regidores y al alcalde de su localidad porque se otorgaron sueldos estrambóticos, Sandoval estaba desde hace un rato en la mira de las autoridades a quienes no conviene que alguien levante la voz. De hecho es una de las cinco personas que tiene demandado al actual presidente municipal de Zacatepec, Gustavo Rebolledo, por manejos tenebrosos de los recursos públicos.

Jorge Sandoval ha hablado sin miedo y con valentíá en las radiodifusoras de esta región. Mi padre es uno de los pocos espíritus críticos que sobreviven en ese pueblo donde aquellos cien años de soledad podrían multiplicarse por miles. Sin saberlo bien a bien, este impresor quien durante más de 15 años fue obrero del ingenio azucarero Emiliano Zapata, no ha renunciado a la utopía latinoamericana que desde Márquez pasando por Asturias e incluso Carlos Fuentes y Julio Cortázar de por medio, nos ha marcado piel y mente. Esa utopía que señala que en algún momento la condena del laberinto reseco y la centuria de soledad se borrarán de nuestra historia. Esa utopía en donde nadie tenga que venirnos a imponer un estilo de existencia y mucho menos un modo de morir.

Soy profesora, poeta, periodista, ciudadana e hija de Jorge Sandoval. Por eso hoy más que nunca, mientras espero que un juez cívico lo deje libre porque supuestamente alteró el orden público en una fecha donde la imagen del edil tiene que ser defendida a toda costa; pugno por recuperar la libertad de expresión que desean arrebatarnos.

Denuncio, también, a las autoridades locales de abuso de autorididad. Mi padre, un ciudadano de 60 años, un individuo que ya ocupa un puesto en el grupo de la tercera edad, fue detenido cuando salía de su negocio con $7000 pesos en la bolsa y sin alcohol ni estimulantes de ningún tipo en la sangre, como bien consta la revisión médica. De tal suerte que por este medio hago responsable al actual edil de Zacatepec Gustavo Rebolledo de cualquier accidente, crimen o detención injusta que tanto mi familia como yo suframos.

Quizá este correo, así como los artículos que me veré obligada a escribir en fechas próximas, sean mi propio grito de independencia y el de muchas y muchos que ven pasar y oscurecerse el sol en municipios aztecas sin saber a qué sabe la esperanza, de qué color sin filiaciones mentirosas es la utopía y cómo duele correr en la noche porque escuchas que tu padre gritando en una celda: "¿Me tienen secuestrado, me tienen secuestrado! ".

Y sí, es un secuestro, una vejación, un violación sin precedentes con dedicatoria bien rotulada. Lo que ignoran esos gansters es que ustedes, a quienes me dirijo solicitándoles apoyo, también sabemos escribir.

Sé que no estoy sola y que no puedo imaginar la repercusión de mis palabras ni el eco que en ustedes tendrán.

Alma Karla Sandoval Arizabalo

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